En un banquete o una comida de equipo la carta impresa está junto a cada plato — y cada cambio en la oferta del catering significa una nueva tirada. Un menú QR invierte esa lógica: en la mesa hay una tarjeta elegante con un código, y el contenido de la carta lo editas en el panel. Cambiar un plato dos días antes del evento lleva lo mismo que escribir un mensaje, y no cuesta ni una página impresa.
Montas la carta por secciones — entrantes, principales, postres, bebidas, barra — y el cliente la desliza en el móvil en vez de hojear varias páginas impresas. Un menú con el logo de la empresa y una estética acorde a la velada queda coherente con el resto del evento.