Un cliente se sienta, apunta el móvil al código y no pasa nada. Llega un camarero con la carta de papel, y un sistema que costó una hora montar vuelve al punto de partida.
Así encallan la mayoría de las implantaciones QR: no en el software, sino en un cuadrado de cartón de 3 cm. Abajo están los ajustes que lo deciden y la única prueba que detecta el problema antes de que lo vea un cliente.
Tamaño: 3 × 3 cm es el mínimo
Un código se escanea desde una distancia de unas diez veces su lado. Un código de 2 × 2 cm exige acercar el móvil a 20 cm: el cliente tiene que inclinarse sobre la mesa. Con 3 × 3 cm funciona con el brazo estirado; con 5 × 5 cm, desde el otro lado de la mesa.
Mínimos prácticos:
- 3 × 3 cm — mesa de dos, código en el centro,
- 4 × 4 cm — mesa de cuatro,
- 6 × 6 cm o más — código en pared, escaparate o barra.
No reduzcáis el código para que quepa en el diseño. Un código que no se puede escanear desde donde se sienta el cliente es un adorno.
Material: lo que aguanta un trapo húmedo
Las mesas se limpian una docena de veces al día, a veces con trapo húmedo y detergente. El papel normal se agrisa en una semana, y un código descolorido pierde contraste y deja de leerse.
Lo que funciona:
- metacrilato impreso — lo más duradero, 4–10 € la unidad,
- cartón plastificado — 1–2 €, aguanta una temporada,
- vinilo adhesivo sobre la mesa — no se cae ni desaparece, pero cuesta más cambiarlo.
Negro sobre blanco es lo que mejor se lee. Un código de color sobre la foto de un plato queda mejor en el porfolio del diseñador que en la mesa al anochecer.
Sitio: donde no vaya a caer un plato
El error más común es un código colocado con gusto y sin sentido práctico. A los 5 minutos de servicio media mesa está ocupada.
Dónde sobrevive un código al servicio:
- soporte en el centro de la mesa, junto a la sal y las servilletas: el cliente lo ve nada más sentarse,
- esquina de la mesa pegada a la pared — la vajilla no lo tapa,
- sobre la carta de papel, si la seguís dejando: el código lleva a la versión completa y actualizada.
Dónde deja de funcionar: bajo un plato, en el centro de la mesa debajo de una fuente para compartir, en la pared a espaldas del cliente, en el ticket que se entrega solo al salir.
Conviene comprobarlo desde el lado del cliente: sentaos en una mesa montada a la hora de comer e intentad escanear el código sin mover nada.
Prueba de cobertura: en la mesa más lejana, no en la barra
Es la única prueba que hay que hacer de verdad antes de implantar, y la que más se salta.
En la barra suele haber cobertura, porque está más cerca de la ventana y del router. Una mesa en la esquina, en el sótano o detrás de un muro grueso puede no tener datos.
Comprobad:
- La mesa más alejada de la ventana, móvil con datos, no con Wi-Fi.
- La misma mesa con la sala llena: la gente atenúa la señal.
- Cuánto tarda en abrirse la carta. Por encima de 5 segundos el cliente la cierra.
Si en algún punto no hay cobertura, hay dos salidas: poner un buen Wi-Fi para clientes con la contraseña junto al código, o dejar cartas de papel en esa parte de la sala. Desarrollamos esa decisión en menú QR o impreso.
Estático o dinámico — la diferencia que cuesta una reimpresión
Un generador gratuito graba la dirección dentro de la imagen. Cambiáis la dirección y hay que reimprimir todos los códigos.
El código debe llevar a una dirección que controléis y que no cambie. Reimprimir 40 soportes cuesta 150–400 €. Así, mudarse de sistema, cambiar el nombre del local o rehacer la web no tocan lo que hay en las mesas.
En WMenu la carta tiene dirección fija desde el primer día, así que los códigos se imprimen una vez. Más sobre la elección de sistema en cómo elegir un sistema de menú QR.
Qué escribir junto al código
Un cuadrado sin texto funciona peor de lo que parece: parte de los clientes no sabe si es la carta, el Wi-Fi, una encuesta o el pago.
Basta una línea: «Escanea para ver la carta». Si atendéis turistas, añadid una segunda en inglés. Si tenéis Wi-Fi para clientes, la contraseña va en el mismo soporte: si no, el cliente sin datos se queda atascado.
Lo que no hay que escribir: cuatro frases explicando cómo abrir la cámara. Los móviles de los últimos 6 años leen los códigos solos.
Cuántos códigos hacen falta de verdad
Un código cubre todo el local: es la misma dirección de la carta. Los códigos separados solo tienen sentido cuando llevan a cartas distintas: terraza aparte, barra aparte, para llevar aparte.
Al encargar la impresión, contad el número de mesas más un 20% de reserva: los códigos desaparecen, se rompen y salen del local en los bolsillos de los clientes.
Preguntas frecuentes
¿De qué tamaño debe ser el código QR de la mesa?
Mínimo 3 × 3 cm en mesa de dos y 4 × 4 cm en mesas mayores. Regla práctica: un código se escanea desde unas diez veces su lado.
¿El cliente necesita una aplicación para escanear?
No. Desde 2019 las cámaras de iOS y Android leen códigos QR sin software adicional.
¿Qué hago si en la sala no hay cobertura?
Poner Wi-Fi para clientes con la contraseña junto al código, o dejar cartas de papel en esa parte de la sala. Un código sin conexión no funciona y frustra más que su ausencia.
¿Hay que reimprimir los códigos al cambiar la carta?
No, siempre que el código lleve a una dirección que controléis. Solo obligan a reimprimir los códigos estáticos con el enlace grabado.

