Casi todos los restaurantes de una ciudad turística tienen carta en inglés. Casi ninguno tiene el idioma siguiente. Y en muchos locales el grupo más numeroso de clientes extranjeros no habla inglés.
El motivo no es editorial, sino de coste: con traducción manual, cada idioma más es otra factura y otro documento que mantener. Así que los restaurantes hacen el inglés y ahí se quedan, aunque uno de cada tres clientes hable otra cosa.
Este texto va de cómo determinar qué idiomas necesitáis de verdad y cómo queda la cuenta cuando desaparece la barrera del coste.
Paso 1: contad quién entra
No empecéis por las estadísticas generales de turismo. El tráfico de vuestro local puede no parecerse en nada a la media de la ciudad: depende de si estáis en una ruta turística, junto a un hotel o en un barrio residencial.
Método 1: dos semanas de rayitas junto a la caja
El más sencillo y el más fiable. Durante dos semanas el equipo marca en qué idioma pidió la carta cada cliente o en cuál habló. Con cuatro o cinco columnas basta: el local, el inglés y los dos o tres que sospecháis.
Los camareros lo saben mejor que cualquier informe; nadie se lo ha preguntado.
Método 2: estadísticas del perfil de Google
El panel del perfil muestra con qué búsquedas llega la gente a vuestra ficha. Las búsquedas en otros idiomas —«restaurant near Sagrada Familia», «Restaurant Barcelona Gotisches Viertel», «ristorante a Barcellona»— enseñan quién os busca antes incluso de aparecer.
Método 3: quién está al lado
Si en un radio de 300 metros hay un hotel, un albergue, una estación o una atracción turística, mirad de dónde vienen sus clientes. La recepción de al lado os lo cuenta en una conversación.
Paso 2: ajustadlo a la ubicación
Los resultados suelen encajar en 6 patrones repetidos:
| Ubicación | Idiomas que suelen salir |
|---|---|
| Centros históricos: Barcelona, Sevilla, Lisboa | inglés, francés, alemán, italiano |
| Estaciones de esquí: Pirineos, Sierra Nevada, Andorra | francés, inglés, neerlandés, alemán |
| Costa: Costa del Sol, Costa Blanca, Canarias | inglés, alemán, neerlandés, sueco |
| Localidades fronterizas: Irún, La Jonquera, Badajoz | el idioma del vecino por delante del inglés |
| Ciudades regionales fuera de ruta: Valladolid, Murcia | inglés más el idioma de la mayor comunidad migrante local |
| Locales junto a polígonos y explotaciones agrícolas | los idiomas de la plantilla, a menudo antes que el inglés |
Dos observaciones que salen de la práctica:
- Los idiomas de comunidades migrantes están infravalorados. En muchos locales son el segundo grupo después del local —rumano en Italia, árabe y wolof en el sur de España, ucraniano en Centroeuropa— y a la vez el idioma en el que no hay carta en ninguna parte.
- El alemán gana al inglés en costa y frontera. En la Costa del Sol y en Canarias, los clientes alemanes mayores a menudo no hablan inglés en absoluto.
Paso 3: haced la cuenta
Aquí se ve por qué la decisión sobre el número de idiomas casi nunca es editorial.
Traducción manual
| Concepto | Coste |
|---|---|
| Traducir la carta (un idioma) | 70–280 € |
| Maquetar e imprimir una versión aparte | 70–190 € |
| Cada cambio de precio | otro encargo |
| Segundo idioma | ×2 todo lo anterior |
| Tercer idioma | ×3 |
Con tres idiomas y dos cambios de carta al año salen más de mil euros y seis documentos que mantener sincronizados. Por eso casi nadie lo hace.
Carta digital
| Concepto | Coste |
|---|---|
| Primer idioma | incluido en la suscripción |
| Cada idioma adicional | 0 € |
| Cambio de precio en todas las versiones | 0 €, una sola edición |
| Plato nuevo en todas las versiones | 0 €, una sola edición |
Cuando el coste del siguiente idioma baja a cero, cambia la lógica de la decisión. Dejáis de preguntaros «¿compensa hacer la carta en alemán?» y empezáis a preguntar «¿estorba?». Un cliente alemán a la semana también deja una cuenta.
Qué da en la práctica
No hay cifras duras para un local concreto, pero el mecanismo es previsible y se repite en cualquier restaurante turístico. Tiene 4 pasos:
- El cliente que no entiende la carta pide sobre seguro. Coge lo que reconoce, casi siempre el plato más barato y evidente.
- No pide entrante ni postre, porque no sabe qué son.
- No pregunta por recomendaciones, porque la conversación resulta incómoda para ambas partes.
- Se queda menos rato, porque una segunda copa de vino exigiría otra conversación.
Una carta en el idioma del cliente actúa sobre los cuatro puntos a la vez, con coste adicional de servicio cero.
Hay además un efecto secundario en el que no se piensa: el personal deja de traducir la carta de viva voz. En plena temporada eso son minutos reales en cada mesa.
Qué tener en cuenta con una carta multiidioma
- Los nombres de los platos locales se quedan en el original. El cliente debe pedir «fabada», no «bean stew». Debajo va la descripción en su idioma.
- Los alérgenos tienen que ir en el mismo idioma que la carta. La información dada solo en el idioma local no cumple su función con quien no lo lee. Detalles: alérgenos en la carta.
- Precios y moneda sin tocar. No convirtáis a otra divisa «por comodidad»: el cambio se mueve y acaba en discusión con la cuenta.
- Una carta, no varios documentos. Archivos separados por idioma garantizan divergencia en unos meses.
- El selector de idioma tiene que verse. El cliente debe encontrarlo en dos segundos, sin buscar.
Cómo funciona en WMenu
La carta la lleváis en vuestro idioma. El sistema la sirve en más de 80 idiomas. El cliente elige el suyo al abrirla o cambia con un toque. Un cambio de precio, un plato nuevo o desactivar un plato se hace una vez y vale para todas las versiones.
Donde el automático no basta —nombres regionales, platos de autor— sobrescribís la traducción con vuestro propio texto y ahí se queda.
Más en la página de carta multiidioma, y cómo se ve en locales reales, en ejemplos de menú QR.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos idiomas debe tener la carta de un restaurante turístico?
Con traducción manual, uno o dos, porque cada uno cuesta aparte. Con carta digital no hay motivo para quedarse por debajo de una docena: el coste del siguiente idioma es cero.
¿Cómo averiguo qué idiomas necesitan mis clientes?
Lo más sencillo: durante dos semanas anotad en caja en qué idioma piden la carta. Completadlo con las estadísticas de búsquedas del perfil de Google.
¿Hay que traducir los nombres de los platos locales?
No. El nombre se queda en el original y debajo va una frase de descripción en el idioma del cliente. Así sabe qué pide y puede nombrarlo ante el camarero.
¿Conviene convertir los precios a otra moneda?
No. El cambio se mueve y un precio convertido en la carta lleva a discusión con la cuenta. El precio se queda en la moneda local.

