Montar una lista de alérgenos lleva una tarde. Mantenerla verdadera durante un año es otro trabajo, y ahí es donde se rompen la mayoría de los locales.
El mecanismo es siempre el mismo: la lista nace como documento aparte mientras la carta vive su propia vida. Cambia un escandallo, llega un proveedor nuevo, entra la carta de temporada. La carta se actualiza, porque la ve el cliente. La lista no, porque está en una carpeta.
Este texto va de montarlo al revés: los alérgenos como parte de la carta, no como documento al lado.
La base legal, los 14 alérgenos y las formas admitidas de dar la información están en la guía de alérgenos en la carta. Aquí nos ocupamos solo de la ejecución.
Por qué se admite el formato electrónico
El Reglamento (UE) n.º 1169/2011 exige que la información sobre alérgenos esté disponible para el cliente antes de pedir, por escrito o en formato electrónico. No impone el soporte.
Eso significa que una lista junto a cada plato en una carta abierta desde un QR cumple el requisito igual que una tabla impresa. La condición es práctica, no formal:
- el cliente debe tener acceso antes de pedir, no después,
- el acceso no puede exigir instalar una aplicación ni crear una cuenta,
- la información tiene que ser legible, no estar enterrada en las condiciones del pie de página.
Lo que sigue sin valer: informar solo de palabra. «Pregunte al camarero» como único método no cumple la obligación, sea la carta de papel o digital.
Paso 1: recoged los datos una vez y bien
Antes de meter nada en un sistema hace falta el cuadro completo. Es la parte que no se puede acelerar.
- Listad todos los platos de la carta, incluidas bebidas, guarniciones y salsas que se sirven aparte.
- Desglosad los ingredientes de cada plato a partir de las etiquetas, no de memoria. Las sorpresas grandes vienen de los preparados: mezclas de especias (apio, gluten), pastillas de caldo (apio), salsa de soja (trigo), mostaza en un aliño, lecitina de soja en el chocolate.
- Revisad las bebidas. El vino son casi siempre sulfitos; la cerveza, gluten.
- Marcad los puntos de contaminación cruzada. Freidora, tabla y tostadora compartidas, harina en el aire. Una cocina normal tiene 3–5.
Paso 2: asociad los alérgenos al plato, no a un documento
Aquí está la frontera: el montaje aguanta un año o se desvía en 3 meses.
Mal: un alergenos.xlsx aparte en el disco del encargado, impreso de vez en cuando y dejado en la barra. Con una carta de 60 platos son 60 filas que alguien tiene que acordarse de sincronizar.
Bien: los alérgenos son un campo del plato, donde el plato tiene nombre, precio y descripción. Un cambio de receta es una sola edición.
En WMenu marcáis en cada plato los alérgenos presentes y el cliente los ve directamente bajo el nombre del plato, en su idioma, porque las marcas se traducen junto con la carta.
Paso 3: definid cómo lo ve el cliente
Tres cosas que conviene pensar:
Visible sin clics. Los alérgenos van junto al plato o a un toque de él. Una lista escondida tras 3 toques existe formalmente y no funciona en la práctica.
Filtros. Si el sistema lo permite, un filtro «sin gluten», «sin lactosa» o «vegano» es lo primero a lo que recurre un cliente con alergia. Es además una buena respuesta al grupo creciente de clientes con dietas de eliminación.
Información sobre contaminación cruzada. Una frase en un sitio visible describiendo el riesgo real. No añadáis «puede contener trazas» a todos los platos: la información deja entonces de significar nada, y un celíaco no pide nada.
Paso 4: meted los alérgenos en el procedimiento de cambio de carta
Sin esto, todo lo anterior envejece en unos meses. Bastan tres reglas:
- No se puede dar de alta un plato sin alérgenos. Si el sistema admite el campo vacío, fijadlo como norma interna y comprobadlo al publicar.
- Cambio de receta = revisión de alérgenos. El mismo procedimiento que el escandallo, descrito en la actualización estacional. Son 2 minutos por plato.
- Cambio de proveedor = revisión de todos los platos con ese producto. Es el momento más frecuente en que una lista deja de ser verdad sin que nadie se entere.
Paso 5: preparad al equipo
Una inspección comprueba no solo que la lista exista, sino si el personal sabe dónde está. Un documento en la oficina del que el camarero no sabe nada no cumple su función.
Con una sesión de 15 minutos basta. El mínimo que tiene que manejar cada persona de sala:
- enseñar al cliente dónde están los alérgenos en la carta,
- saber que decirlo de palabra no sustituye a la lista,
- conocer los puntos de contaminación cruzada de su cocina (la freidora compartida es el clásico),
- saber a quién preguntar cuando el cliente plantea algo que la lista no cubre.
Errores frecuentes al pasar los alérgenos a un sistema
- Copiar la tabla vieja sin verificarla. Si la tabla tenía un año, estáis copiando un año de errores. Este momento es la mejor ocasión para volver a mirar las etiquetas.
- Saltarse bebidas, guarniciones y salsas. La carta de vinos y los extras están sujetos a la misma obligación.
- Olvidar las cartas de para llevar y reparto. La obligación cubre también las plataformas y vuestro propio canal de pedidos.
- Sin alérgenos en las versiones en otros idiomas. La información dada solo en el idioma local no cumple su función con quien no lo lee.
- Un plato del día sin lista. Lo que cambia a diario también necesita alérgenos desde el primer día.
Qué ganáis además del cumplimiento
Cumplir es una obligación, pero vienen tres cosas con ello:
- Servicio más corto. Un cliente con alergia que ve la lista por sí mismo no retiene al camarero 5 minutos en cada pregunta.
- Un grupo de clientes más amplio. Quien sigue una dieta de eliminación elige locales donde no tiene que hacer de investigador. Y suele decidir por toda la mesa.
- Una inspección tranquila. Una lista actualizada junto con la carta es por definición coherente con lo que servís.
Cómo queda en la práctica se ve en la página de carta electrónica para restaurantes o en ejemplos de cartas de locales reales.
Preguntas frecuentes
¿Una carta con código QR cumple la obligación de informar sobre alérgenos?
Sí. La norma admite el formato electrónico en igualdad con el escrito. La condición es que el cliente tenga acceso antes de pedir y sin instalar nada.
¿Necesito además una tabla en papel?
No hay tal exigencia si la versión electrónica está disponible antes de pedir. Muchos locales guardan una carta de reserva para el cliente sin móvil: es algo práctico, no formal.
¿Cómo señalo los alérgenos del plato del día?
Igual que en un plato fijo. En carta digital el plato del día es un plato normal, así que la lista se añade con él.
¿Y los platos modificados a petición del cliente?
La lista cubre el plato en su versión estándar. Ante una modificación el equipo tiene que saber qué cambia, por eso el personal debería conocer los ingredientes y no solo la lista de alérgenos.
¿Hay que señalar alérgenos en la carta para llevar?
Sí. La obligación alcanza también a la venta para llevar y a las plataformas de reparto.

