«Menú QR gratis» significa en internet tres cosas distintas, y solo una de ellas es realmente gratuita de usar.
Conviene separarlas, porque de cuál cogisteis depende lo que pase dentro de medio año.
Tres cosas con un solo nombre
Un generador de códigos QR. Gratuito, y lo seguirá siendo: el código QR es un estándar abierto y generar la imagen no cuesta nada. Ahora bien, el generador no crea la carta: hace falta una dirección a la que lleve el código.
Un creador de cartas con alojamiento. Hace una página con la carta y la mantiene en su propia dirección. Suele haber plan gratuito, pero recorta con límites: casi siempre 20–30 referencias, sin fotos y con marca de agua.
Un plan gratuito dentro de un sistema de pago. Carta completa sin límite de tiempo, restringida por funciones: normalmente sin pedidos online ni dominio propio.
El primero es gratis siempre; el segundo, hasta cierto tamaño; el tercero, hasta que necesitáis una función del plan de pago.
Dónde acaba lo gratuito
Los límites que en la práctica obligan a pasar a un plan de pago, en el orden en que se topa uno con ellos:
| Límite | Cuándo aprieta |
|---|---|
| Número de referencias (a menudo 20–30) | con la primera carta completa de restaurante |
| Sin fotos | cuando se ve que los platos con foto se venden mejor |
| Marca de agua del proveedor | cuando la carta empieza a representar al local |
| Un solo idioma | en la primera temporada turística |
| Sin alérgenos junto al plato | en la primera inspección |
| Sin pedidos online | cuando llega la venta para llevar |
| Dirección en el dominio del proveedor | cuando el código ya está impreso en 40 mesas |
La última fila es la más cara y la menos evidente.
Código estático: la trampa de la que nadie avisa
Un generador gratuito graba la dirección en la imagen de forma permanente. Mientras la dirección no cambie, todo funciona.
Cambia en tres situaciones: pasáis la carta a otro sistema, el proveedor cambia su estructura de direcciones, o se acaba el plan gratuito y la página desaparece. Entonces el código de la mesa no lleva a ninguna parte, y ya está todo impreso: soportes, pegatinas, encartes.
Reimprimir 40 soportes cuesta 150–400 €. Normalmente más que la diferencia anual entre el plan gratuito y el de pago.
Cómo evitarlo está en código QR en la mesa: el código debe llevar a una dirección que controléis.
Cuándo lo gratuito basta de verdad
No todos los locales necesitan un plan de pago. Una solución gratuita basta cuando:
- la carta tiene hasta 20 referencias y no cambia cada mes: una cafetería pequeña, un food truck con un solo menú, un bar con carta de copas;
- no vendéis para llevar por vuestro propio canal;
- vuestros clientes hablan un solo idioma;
- lo tratáis como prueba de una temporada e imprimís los códigos en cartón, no en metacrilato.
Es una forma sensata de comprobar si el cliente escanea siquiera. No hay motivo para pagar por lo que aún no sabéis si necesitáis.
Cuándo lo gratuito empieza a costar
Al revés: un plan gratuito sale más caro cuando:
- la carta pasa de 30 referencias y el límite empieza a recortar;
- los precios cambian varias veces al año y la edición está limitada;
- atendéis clientela extranjera y hacen falta varios idiomas;
- tenéis que marcar alérgenos junto a los platos, que es una obligación y no una opción;
- llegan los pedidos para llevar y queréis evitar las comisiones de las plataformas.
Cómo elegir sin arriesgar una reimpresión
Un orden que no cierra la vuelta atrás:
- Empezad por el plan gratuito, pero imprimid los códigos en cartón, no en metacrilato.
- Comprobad que el código lleva a una dirección que se pueda redirigir después.
- Dadle una temporada y contad cuántas veces quisisteis cambiar algo que no se podía cambiar.
- Encargad soportes duraderos solo al pasar al plan de pago.
Las preguntas que conviene hacer al proveedor antes de decidir están recogidas aparte: cómo elegir un sistema de menú QR. Nuestro plan gratuito está descrito en la página de menú QR gratis.
Preguntas frecuentes
¿Se puede hacer un menú QR totalmente gratis?
Se puede, si la carta es corta y cambia poco. Los límites empiezan a estorbar con una carta mayor, varios idiomas y venta para llevar.
¿En qué se diferencia un generador de códigos de un sistema de cartas?
El generador solo produce la imagen del código. La carta, el alojamiento y la edición hay que tenerlos aparte: el código por sí solo no lleva a ningún sitio.
¿Qué pasa con los códigos si cambio de sistema?
Si el código era estático y apuntaba a la dirección del proveedor, deja de funcionar y hay que reimprimirlo. Por eso, al imprimir sobre material duradero, conviene tener una dirección que controléis.
¿Puedo marcar alérgenos en un plan gratuito?
Depende del proveedor: en muchos planes gratuitos ese campo no existe. La obligación de informar rige igual, así que entonces hay que llevar la lista aparte.

