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Marketing gastronómico: 6 acciones para un restaurante que se pueden medir

18 de octubre de 2026
Dueña de un restaurante mirando las estadísticas de la carta en el móvil en la barra

Quien busca un restaurante por su nombre quiere ver la carta antes de ir. En wmenu.pl, el 88% de las visitas desde Google llegan a cartas de locales concretos, no a nuestras páginas sobre cartas QR. Por eso el marketing gastronómico empieza por lo que el cliente encuentra al escribir el nombre del local, no por los anuncios.

Estas son seis acciones en el orden en que conviene hacerlas. En cada una va qué medir y la condición en la que deja de compensar.

1. Perfil de Google y carta

El perfil de empresa de Google es lo primero que ve el cliente: horario, fotos, reseñas y el enlace a la carta. El campo «Menú» admite un enlace; si apunta a un PDF o a la portada de la web, el cliente tiene que buscar la carta por su cuenta. El horario del 24, 25 y 31 de diciembre se pone aparte: hasta que lo cambias, Google muestra el normal y manda clientes a una puerta cerrada. Cómo configurarlo paso a paso está en la guía de visibilidad de un restaurante en Google y en el artículo sobre la carta en el perfil de Google.

Qué medir: clics en «Menú» y en «Cómo llegar» en las estadísticas del perfil, mes a mes.

2. La carta como página en el buscador

Una carta en PDF o en foto no le dice nada a Google. Una carta como página normal, con platos, precios y descripciones, aparece al buscar el nombre del local y también al buscar platos: «arroz del senyoret Valencia» encuentra al local que lo tiene en su carta online.

Una de las cartas de wmenu.pl recibió entre julio y septiembre de 2026 1 520 visitas desde el buscador, de gente que buscaba ese local o sus platos. Solo funciona si la carta está al día. Unos precios del año pasado en el móvil y otros en la mesa cuestan más confianza de la que traen visitas.

Qué medir: visitas a la carta desde el buscador. En WMenu salen en un gráfico del panel, separadas de los escaneos del código QR.

3. Reseñas: pedirlas en el momento justo

Pedir una reseña funciona cuando el cliente todavía está en el local y contento: con la cuenta, con un código QR que lleva directo al formulario. Un correo una semana después recibe menos respuestas.

Responde a cada reseña negativa en menos de un día, con datos y sin discutir. Esa respuesta la lee el siguiente cliente, no el autor.

No compres reseñas ni des un descuento a cambio de cinco estrellas. Google las borra y puede marcar el perfil, y un local pillado pierde más que la nota media.

Qué medir: reseñas nuevas al mes y la media de los últimos 90 días, no la de toda la historia.

4. Clientes habituales

El cliente más barato es el que ya vino. Una lista de correos o teléfonos reunida con permiso —al reservar o al apuntarse a un evento— permite avisar de la carta de temporada sin pagar por alcance.

Cómo escribir esos correos para que no acaben en spam está en el artículo sobre email marketing en restauración.

Qué medir: cuántas reservas entran en los 7 días siguientes al envío frente a una semana sin envío.

5. Eventos con pago anticipado

Una cata de vinos, una cena con el chef, Nochevieja. El evento da un motivo para hablar del local y el pago anticipado quita el riesgo de sillas vacías. Sin pago anticipado se apunta más gente de la que viene.

Qué medir: ocupación y cuántos asistentes vuelven en los 60 días siguientes.

6. Una campaña pequeña, al final

La publicidad funciona cuando todo lo anterior ya está: el perfil tiene reseñas, la carta está al día y el local tiene algo que ofrecer. Entonces una campaña en Google Maps o en Instagram de 5–8 € al día para un radio de pocos kilómetros se puede evaluar en un mes.

La peor opción son las plataformas de descuentos que venden tu menú a mitad de precio. Atraen cazadores de ofertas que no vuelven a precio normal, y el local pone dinero por cada uno.

Qué medir: el coste de una reserva o visita atribuida a la campaña. Un enlace con UTM en el anuncio dice de dónde llegaron.

La campaña sobra cuando el local ya se llena en las horas en que se muestra: pagas por clientes que no tienen dónde sentarse.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto invertir en marketing gastronómico?

Primero tiempo, no dinero. Los puntos 1 a 4 cuestan sobre todo una hora a la semana, y el presupuesto en publicidad tiene sentido cuando ya sabes cuánto te cuesta un cliente por cada canal.

¿Hace falta Instagram?

No es obligatorio, pero los clientes entran a ver fotos de platos y del local. Unas pocas fotos actuales con el precio en el texto hacen más que publicar a diario sin contenido.

¿Y si no tengo tiempo para nada de esto?

Haz solo los puntos 1 y 2. Una carta al día enlazada desde el perfil de Google trabaja sola todo el año.

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